La autoimagen o lo que crees que la gente piensa de ti.

¿Te has parado a pensar en qué ves cuando te miras al espejo?

Desde que somos pequeños la mayoría de los niños somos capaces de reconocernos en el espejo. Reconocemos nuestro cuerpo de forma física, pero a partir de ahí vamos añadiendo las opiniones de los demás y con ella moldeamos nuestra autoimagen y nuestra identidad.

La adolescencia, la variación del concepto de belleza a lo largo de la historia, las distintas culturas o los medios de comunicación, son poderosos influyentes en la percepción que tenemos de nosotros mismos.

Vivimos en una cultura en la que la imagen es un factor muy importante. Tanto, que está estrechamente relacionada con la valía personal y se ha convertido en símbolo de éxito. Desde la infancia hemos ido recibiendo pautas sobre cómo debemos ser, qué imagen debemos tener y de lo que es aceptable y lo que no lo es. Nos hemos ido comparando con unos estereotipos sociales que nos han venido impuesto y hemos ido conformando nuestra autoimagen a partir de ellos. Pero ¿nos hemos planteado si estos modelos son válidos para nosotros? ¿Si juegan a nuestro favor, si nos empoderan o, por el contrario, nos debilitan y socavan nuestro potencial?

De todo esto nos hablan Ayrín Pons y Josep Pons en su libro “Coaching en imagen personal.

Una autoimagen sana.

Cuando empiezo a trabajar con mis clientas una de las primeras cosas que les pido es que me cuenten que es los que realmente quieren proyectar. Necesito que se olviden de los cánones de belleza autoimpuestos y que vayamos más allá.

Creo firmemente que nuestra imagen exterior está íntimamente relacionada con lo que ocurre en nuestro interior y es por ello que debemos trabajar en ambas direcciones. Eres tu quien decide que imagen quieres tener en función de tu ideal y tus características físicas. Y para ello debemos partir de trabajar con una buena autoimagen.

Hay que ofrecer una buena imagen pero sin obsesionarnos. La clave esta en aceptar lo que no puedes cambiar y modificar lo que si puedes cambiar para que juegue a tu favor.

Armas para una buena autoimagen.

Son muchas las herramientas con las que podemos trabajar para proyectar nuestra mejor imagen. Aquí te dejo algunas de ellas:

  • Creer en nosotros mismos y no tener miedo al rechazo al relacionarnos con los demás.
  • Tener una buena autoestima alejándonos del perfeccionismo.
  • Sentirnos competentes y capaces sin asociar imagen personal con valía personal.

Como ves la imagen que los demás tengan de ti va ha depender directamente de tu propia autoimagen. Siéntete a gusto con tu imagen y pregúntate cómo quieres verte y cómo quieres que te vean los demás.

Ha llegado el momento de actuar para cambiar y avanzar hacia lo que siempre has deseado. Si tienes una mala autoimagen, averigua por qué y ponte manos a la obra para sanarla.

La imagen que quieres proyectar la defines tú.

Sí, léelo otra vez y repite lo cual mantra “la imagen que quieres proyectar la defines tú”. No tu entorno y la sociedad en la que vives. Para ello debes conectar con tu esencia, con tus valores. Observar que cosas son la que suman en tu vida y desechar las que restan, construyendo otras que te empoderen.

Ahora te toca a ti empezar a definir que imagen quieres proyectar. Me encantara acompañarte en tu camino si crees que puedo ayudarte.

Un saludo, y …

¡Gracias por estar ahí!

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