Siempre he pensado que todo es cuestión de actitud.

Sentirnos bien, vernos bien es cuestión de actitud. ¿Cuantas veces te ha pasado de haber utilizado la misma ropa, complementos y peinado y un día te ves maravillosa y otro simplemente no te convence?

Cuestión de actitud.

Si quieres que tu actitud se refleje en el estilo que proyectas debes aprender a elegir la adecuada.

No podemos controlar las cosas que pasan en nuestra vida, pero si podemos decidir cómo vamos a afrontarlas. Y Las actitudes repetidas en el tiempo generan hábitos.

“Somos lo que hacemos día a día. De modo que la excelencia no es un acto, sino un hábito” – Aristóteles

Por esto es tan importante hacer un trabajo de autoconocimiento que nos ayude a conectar con nuestras actitudes positivas. Y a identificar las negativas, porque no todo es siempre color de rosas y también debemos darnos permiso para sentirnos un día mal.

Cuando construyes tu imagen ideal y sueñas como sería verte siempre bien vestida y arreglada, piensas como sería tu armario perfecto, como te sentirías con esos kilitos de menos o de más, has de hacerlo de una forma realista.

Un mundo ideal.

Estamos acostumbradas a ver el mundo a través del filtro de lo ideal y lo poco real. Las RRSS nos inundan de situaciones y vivencias fantásticas, cuerpos perfectos, no crean la necesidad de tener armarios llenos de ropa y productos de belleza y maquillaje que prometen arreglarnos la vida.

No por tener un armario hasta los topes, o el último “potingue” del momento, vamos a sentirnos mejores o peores.

Hay que ser realista, pensar en quien eres, en cómo es tu vida y conectar con esa actitud positiva que te hace crecer, desarrollar tus talentos, hacer realidad tus metas, y encontrar tu lugar en el mundo en comunión con otros.

Todo lo que nos venga autoimpuesto se verá artificial en nosotras si no conecta con nuestra esencia, nuestros valores, nuestro estilo de vida.

El coach de imagen Domingo Delgado en su blog nos dice que no estamos obligados a ser felices, ni a vestir bien.

Qué el perfeccionismo es un patrón inconsciente de nuestra sociedad en el que podemos caer cuando nos cuesta mostrar nuestras “debilidades”.

En el momento que reconocemos aquello que no nos gusta de nosotros, sacamos a la luz éso que tapamos o normalizamos las emociones que nos hacen sentir mal, es cuando comenzamos a sentir mayor libertad.

Facilitadores emocionales.

Domingo también nos cuenta que existen 4 facilitadores emocionales que son eficaces para provocar pequeños grandes cambios.

  • Creatividad: poner el chip en hacer las cosas de una forma diferente por muy loco que parezca, te sacará del bloqueo. Haz igual con tu forma de vestir para que entre aire fresco en tus emociones.
  • Humor: trata de hacer gracioso lo que ocurre; pasados unos minutos si además te has reído, habrás relativizado lo ocurrido. Sepas más o menos cómo quieres que sea tu imagen externa, encuentra la parte cómica a aquello que no te sale.
  • Optimismo: ponte el sombrero del optimismo sólo por 5 minutos y escribe en un folio cómo sería tu situación si fueras optimista. Después, al leerlo te darás cuenta de cosas distintas que puedes hacer. ¿Cómo sería tu estilo si tuvieras esta actitud?
  • Resiliencia: si ya has superado situaciones difíciles en tu vida, recuerda cómo hiciste para afrontarlas y date cuenta que, dentro de ti, existe ya la fortaleza de superación persona Te darás cuenta que usas la resiliencia cuando el cuerpo te pide hacer un cambio definitivo de estilo.

Cuéntame, ¿Cuál de estos 4 facilitadores te parece más interesante? Yo soy de apostar por el humor cuando las cosas no salen.

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros con el fin de obtener información estadística sobre la base de los datos de navegación de los visitantes. Si continúas navegando entendemos que aceptas su uso y, en caso de no aceptar su instalación, deberás visitar el apartado de Política de Cookies , donde encontrarás la forma de eliminarlas o rechazarlas. ACEPTAR
Aviso de cookies